Propuesta y proceso de Polifonía y Creando-Ando

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La inmersa diversidad cultural y étnica del proceso, permite decir que ahí estuvo todo el mundo, o por lo menos buena parte de él. Entre febrero y julio de 2013, guiadas y acompañadas, guiados y acompañados, por la docente Ana Castro,  aproximadamente 50 estudiantes de la Carrera de Gestión para el Desarrollo Local Sustentable de la Universidad Politécnica Salesiana (Quito),  emprendieron un proceso de aplicación, sobre metodologías y tecnologías, para el emprendimiento de procesos que mejoren la vida de sus comunidades.

Creando-Ando y Polifonía son proyectos que surgieron para generar un espacio en el que los alumnos puedan aplicar las capacidades que la academia les transmite en cuanto a participación, interacción, investigación y movilización social, dentro de los marcos cultural y socialmente diversos que comparte la comunidad del curso.
En este encuentro para construir conocimiento se ha echado mano de  la tecnología con el propósito de dar pautas puntuales y específicas para el desarrollo de lo propuesto en  dos ámbitos: Polifonía y Creando-Ando. La primera, nace con la idea de re-descubrir nuestras voces y la segunda para recuperar experiencias, con el deseo de destejer las experiencias para volverlas a tejer a través del relato.

En términos académicos el propósito tuvo que ver con la aplicación práctica de conceptos, criterios y herramientas (teóricas y prácticas) compartidas en la clase. “Generar en las y los participantes conocimientos, herramientas que consoliden las acciones de promoción. Formación y participación, desde el reconocimiento de las diversas realidades territoriales y culturales” (Castro, 2013). El sentido que la carrera le dio al proceso, giró justamente en torno a eso, a la posibilidad de que los alumnos creen y recreen en un espacio empírico lo visto, lo debatido, lo acordado en el aula. Claro, al aula se le renueva el sentido y se la entiende, senda o vereda, camino por el que transitan lo seres humanos para ser, posiblemente, mejores seres humanos.

Desde una óptica más específica, en lo individual, la propuesta se afirma en el carácter dialogante que debe tener y contener el gestor social. Se refiere a sus capacidades de comunicación como base de la interacción con los demás, con las personas y comunidades para las cuales trabaja y con las cuales aprenden y se desarrollan (ella o él con ellas). Todo esto enmarcado en lo acogido de la carrera y sobre todo en la experiencia a la que la tarea empujó. Individualmente, frente al alumno, se buscó además un profundo ejercicio de creatividad que de una u otra manera debía practicarse para comprender, debatir, conversar con las culturas a la que cada uno está relacionado.

Al final, el proceso buscó que los alumnos puedan aplicar, valorar, recrear y  mejorar las técnicas y herramientas transmitidas a ellos en la carrera e ilustrar y comentar sus procesos. Todo ello, como se ha dicho, desde una óptica que permita transformar positivamente los entornos (laborales, vivenciales, políticos, sociales) de las y los estudiantes.

 

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